sábado, 22 de septiembre de 2012

Las Cosas



-las cosas que a ti
lamentablemente te faltan-
dijiste, reíste, clamaste
parada en el eje de mi mundo.

Tengo el hábito, el mal hábito
de despertar por  la noche
con el sabor de tu lengua
que puja a mil por hora.

Tengo el hábito, el puto hábito
de recordar todos tus escenarios
cada palabra, acción, silencios
que entran en tu viaje.

Me das este insomnio.
Sé que hay cosas que me faltan,
lo sé,
pero no me faltan estas noches sofocantes
febriles, lacerantes, elípticas 
que me regalas con tus reproches,
como si los pilares de mármol 
de esa coraza que eres   
se aglutinen en el centro
como en un abrazo fraterno
aplastándome...

Pero, 
estoy seguro,
de que has matado mejores.





 


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